Tierras de Mongolia

Son muchos los días que hacen falta para atravesar Siberia, dejando Europa a las espaldas. Días en que el tren recorre pensamientos y llanuras, salvajes y olvidadas, sobre las que crees que tu mirada es la primera que se posa nunca. Son muchos los valles que se cruzan, los rasgos que cambian en los rostros de quienes se apean, los husos horarios que desfilan mientras el tren avanza sin parada. Y aun así, la llegada a Mongolia no pasa inadvertida.

Van Mongolia

Creo que nunca me he sentido tan apartado, tan lejos, como en las estepas de Mongolia. Hay una sensación de pureza, de libertad; de incursión hacia el pasado, hacia el origen, que se percibe al compartir sonrisas y bebidas con sus gentes; y de intemperie, de tierra fría en invierno y ocre en primavera, de dureza, que en la inmensidad de sus llanuras, en el vacío de su silencio cómplice, reservado, te hace sentir tan libre y tan pequeño.

La naturaleza en Mongolia no se ha tocado. Su pueblo, nómada, ha vivido desde que le alcanza la memoria de la cría del ganado, sin segar su tierra, sin cambiarla. Su creencia, que proviene del chamanismo de sus tierras, se basa en que el ser humano no está en la tierra para luchar contra la naturaleza, sino para convivir con ella. Ha vivido buscando la armonía con su entorno, sin edificar ni trabajar la tierra, yerma, consciente de que su supervivencia dependía de la de su ganado, y este de la tierra que pastaba. Cuando el budismo tibetano se extendió en Mongolia, lo hizo respetando y manteniendo esta forma de entender el mundo; que solo hoy, cuando la globalización se arrastra hacia las tierras de Mongolia, empieza a desaparecer, entre los asentamientos urbanos y los envases olvidados que se ven desde el camino.

Un guía mongol me contó que todas las religiones del mundo son caminos que suben por la ladera de una misma montaña. Cada camino es distinto, pero todos llegan al mismo sitio, la cima de la montaña. Seguramente sea así, pero creo que no todas esas sendas son igual de sabias, o de agradecidas de recorrer, para el que las camina.

 Mongolia Chamanismo

Anuncios