El liderazgo valiente y colectivo que nos hace falta

Rosa y yo hemos compartido muchas cosas. Hemos trabajado juntos, nos hemos peleado, hemos vivido aventuras en países lejanos que seguramente algún día contemos. Y de todos esos momentos buenos y no tan buenos creo que puedo decir que, como la buena amiga que es, la conozco bien. Y creedme: ella es a quien necesitamos en primera línea en estos tiempos tan difíciles, y tan importantes, que tenemos por delante.

Primero porque necesitamos a alguien valiente como ella que nos haga romper el techo de cristal que, en EQUO, nos hemos encontrado. Que vaya a más, que nos abra camino, y que sea capaz de llevarnos adonde hace cuatro años decíamos que nos dirigíamos. Ahora es el momento, eran nuestras palabras. Bueno, ahora, lo es. Y necesitamos a quien pueda de veras ponernos en sus puertas.

Segundo, porque yo no he conocido a muchos que tengan esa capacidad para comunicar, para contarlo: sabemos que nuestro problema ha sido y es que no se nos entiende, ¿por qué no lo cambiamos? Creo que nuestra obligación es conectar con la calle y hacer que nuestro proyecto entre y forme parte del cambio por el que llevamos tanto tiempo trabajando. Eso pasa por poner delante a quien lo pueda hacer: y hoy, Rosa es esa persona.

Y tercero, porque una vez alguien dijo que no se deben esperar resultados diferentes actuando siempre de la misma forma. Y el momento es ahora: la oportunidad está ante nosotros y necesitamos a alguien con la valentía y la fuerza de luchar por nuestros valores y poner a EQUO en todas las bocas y todas las televisiones. De ponernos en el cambio, porque para que de verdad lo sea, sabemos que nos necesitan.

Creo que lo que se plantea detrás de estas votaciones es la decisión de cuál queremos que sea nuestro liderazgo, de cuál queremos que sea nuestro proyecto: el que se conforma en torno a una persona, o el que se construye en torno a un colectivo. Yo creo que lo que Rosa ha sabido construir por encima de todo es un proyecto de todos, y también de todas, una plataforma en la que yo veo representada esa propuesta de regeneración democrática que traemos desde el principio. EQUO, la nueva política, era esto: era donde no se devuelven favores, era que quien de entre todas y todos pensemos que es la mejor, salga elegida. Y creo que esta es una idea que no podemos olvidar para quienes, como EQUO, no buscamos una butaca en el congreso sino liderar un proyecto de transformación incluyente y regenerador.

Porque para mí eso es lo que es Rosa: un liderazgo amable, inclusivo. Un liderazgo que representa todo lo valiente, lo cercano y lo diverso que es nuestro proyecto y que es el cambio en el que ya nos encontramos. El de Ada, el de Mónica, el de Manuela y, también, el de Rosa. El nuestro.